PALABRERÍA












       Vives rodeado de palabras. Palabras que te definen, a las que temes y veneras, palabras que te hieren o que expresan amor. Las palabras lo significan todo y lo cambian todo. Te has escudado en las palabras, formando muros que te alejan del mundo convirtiéndote en mero espectador, en un narrador. Palabras que convenientemente esconden tus debilidades, que has sabido elegir para sentirte más fuerte. Las has convertido en tu parapeto, tu trinchera para jugar con fuego. Disfrutas haciéndolo, te has acomodado en ese mundo en el que palabras grandilocuentes te sustentan. Te las contado tantas veces, que han pasando a formar parte de tu credo.



    Y entonces, en medio de tu charlatanería algo sucede. En un segundo, todos tus muros han quedado destrozados. Te quedas solo. Es el momento de actuar. Pero no sabes, porque te has pasado la vida pensando mucho y haciendo poco. Construyendo escudos que de poco te valen ahora. Ahora, que es el momento de las emociones, de lo visceral, de dejarse llevar. Ahora, que estás paralizado y un nudo en la garganta te impide articular palabra. Mudo y con las piernas temblorosas. Es el momento de ser sincero, de correr riesgos o no hacerlo, pero desde luego es el momento de tomar decisiones rápidas.




      ¿Ahora, de qué te sirven tus palabras?

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