ECOS
Una lagrima resbala por mi mejilla, caliente. Y escucho esas palabras de tu boca.
Esas palabras que he oído mil veces, porque me las repito a mi misma como mantra, como canción de cuna, como sedante.
Esas palabras que tú siempre me repites, que has convertido en tu fortaleza, tu parapeto.
Esas palabras están dejando de tener sentido y utilidad. Porque, ¿qué pasa cuando las repites una y mil veces? ¿Qué pasa cuando los actos se hacen rogar haciendo que las palabras suenen vacías, ridículas e inicuas?
Palabras que ahora mismo son solo un recuerdo porque no estas aquí, no conmigo, pretendiendo secar con palabras las lagrimas que tus manos debieran tocar
Esas palabras que he oído mil veces, porque me las repito a mi misma como mantra, como canción de cuna, como sedante.
Esas palabras que tú siempre me repites, que has convertido en tu fortaleza, tu parapeto.
Esas palabras están dejando de tener sentido y utilidad. Porque, ¿qué pasa cuando las repites una y mil veces? ¿Qué pasa cuando los actos se hacen rogar haciendo que las palabras suenen vacías, ridículas e inicuas?
Palabras que ahora mismo son solo un recuerdo porque no estas aquí, no conmigo, pretendiendo secar con palabras las lagrimas que tus manos debieran tocar
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