JUST A SECOND
La luz estaba apagada, solo las farolas iluminaban tenuemente la habitación. Todo estaba en silencio. Entonces fue al baño, colocó la aguja del tocadiscos en el vinilo y se metió en la bañera. Empezó a sonar el saxofón. Era rítmico y melodioso. Además tenía algo, algunas notas que le daban cierto aire melancólico. Cerró los ojos y al hacerlo dos lagrimones resbalaron por sus mejillas.
Solo fue un segundo. El dolor, bueno hacía tiempo que el dolor había dejado de serle extraño. Solo un segundo de tregua, para tomar aliento antes de dejar que la rutina la volviese a arrastrar. Ni siquiera sabía por qué se sentía así, ni cual era la realidad que le asfixiaba cruelmente, solo sabía que aquellas notas le hacían desaparecer. Eso era lo único que ella quería, desaparecer, convertirse en el ser más insignificante y que el tiempo no corriera, sin presiones, obligaciones, sin nada.
Y solo en la nada más absoluta enfrentarse a la cruda realidad de sí misma.
Solo fue un segundo. El dolor, bueno hacía tiempo que el dolor había dejado de serle extraño. Solo un segundo de tregua, para tomar aliento antes de dejar que la rutina la volviese a arrastrar. Ni siquiera sabía por qué se sentía así, ni cual era la realidad que le asfixiaba cruelmente, solo sabía que aquellas notas le hacían desaparecer. Eso era lo único que ella quería, desaparecer, convertirse en el ser más insignificante y que el tiempo no corriera, sin presiones, obligaciones, sin nada.
Y solo en la nada más absoluta enfrentarse a la cruda realidad de sí misma.
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